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Ritual de otoño

Es la ocasión que cada año nos ofrece el clima para cambiar de ropa, cambiar de traje, como lo hacen los árboles.
Mudar las apariencias usando otro vestuario acorde con el clima, es solo una costumbre de la moda. Podemos aprovechar el momento y revisar nuestros placares.
¿Que hay allí que no uso frecuentemente?
¿Cuanto hace que no me pongo esto porque hoy no me agrada como me veo?
Si nos atrevemos a mirar y ver, nos daremos cuanta que hay cosas guardadas que ya no nos sirven, que hay cosas acumulados que ya no necesitamos usar.
Esto en cuanto a los objetos materiales, trajes, zapatos, adornos ...
Pero también conductas, situaciones y modos de vincularnos con el entorno  
Así como sucede afuera sucede adentro.
Llevamos costumbres maneras, formas de andar por la vida que ya no son cómodos,
que no son fáciles ,que no nos dan satisfacción.
Pero nos aferramos a ellos, porque tememos cambiarlos por otros .Peor aún, porque tememos no encontrar otro modo de hacer las cosas.
Cada otoño, la vida nos ofrece la posibilidad de renovarnos. Desprendernos de lo que otrora nos daba placer.
Aquel tapadito marrón… aquellas botas negras...
Sabemos que también acarreamos costumbres poco saludables, pesadas incómodas.
Renovar el guardarropas, adaptar el color de mi cabello a mi momento actual, son solo las manifestaciones externas de mudanzas existenciales que todos necesitamos efectuar cada año, cada período de la vida.
Y el otoño naturalmente nos ofrece la ocasión.
Así como en esta ciudad maravillosa que habitamos, los árboles dulcemente van a cambiar los colores de su follaje en pocos días, nosotros podemos prepararnos para soltar lo innecesario.
Llegar al invierno, (momento de conservación) mas livianos ,mas desprovistos de peso.
La propuesta no es solo: tomo la tarjeta de crédito y me compro un nuevo guardarropas
(Lo cual tampoco estaría mal si puedo hacerlo).
Sino mirar amorosamente aquellas cosas que no necesito, mas conservo por costumbre, y darles mejor destino, afuera de mi placard. (de mi vida)
Hay muchas personas que necesitan cosas materiales, que están de más para nosotros, y gustosamente aceptarían recibirlas.
Este ritual es muy interesante, ya que nos permite revisar en cada objeto del que nos desprendemos, cuantas cosas innecesarias cargamos a lo largo de los años, darles amorosamente las gracias, y despedirnos de ellos para que aparezcan cosas nuevas.  
No buscar apresuradamente reemplazarlas, por cualquier opción.
Tomar un tiempo sin aquello que soltamos y ver que sucede.
Tal vez no necesite remplazarlo y en ese espacio nazca una nueva energía que me regale otra propuesta existencial.
Los hombres y mujeres de hoy disponemos de magníficas oportunidades de transformar amorosamente las viejas costumbres en situaciones de vida más saludables.
Puede ser una buena opción darse el permiso de explorar.

Nora Elena Lainz - Marzo 2007 - copyright 2007